Sólo hubo una decisión importante en mi vida. Elegí el pincel y no la azada.
A veces siento que me equivoqué...

martes, 30 de diciembre de 2008

Castell de Castells





En este cuadro, abotargado hasta la obsesión de retorcidas pendientes rojas y verdes vejigas, se adivina en el centro el pueblo de Castell de Castells, entre pétreas montañas azuladas transidas de húmeda calina.

Cerca de este lugar se encuentra una de las viñas más impresionantes de la zona, aunque abandonada como tantas otras. Una viña desparramada en minúsculas pendientes a la sombra de unas carrascas enormes, dos cepas por aquí, tres más allá. La tierra es blanca calcárea y parece vertida como ceniza fosilizada sobre un travertino nacarado.

Este es el segundo cuadro que Isabel tiene en su casa.

domingo, 28 de diciembre de 2008

La viñeta II


Tiempo después pinté de nuevo esta vista de la viña con nuestra casa al fondo. Anulé los almendros del bancal de arriba y procuré, como en esas peliculas de David Lean donde se oye constantemente el viento, que todo estuviera invadido de corriente.
En nuestra pequeña viña casi siempre hace viento, hay un nogal enorme en un rincón junto a un pozo (por eso es enorme) que compartimos con un tío mío. Las cepas tienen unos cuarenta años, se replantaron cuando la filoxera arrasó las viejas. El pie que se plantó fue chasselas y el injerto (de escudo) lo realizó un vecino de Llenes que se dedicaba a ello. Murió hace unos años.
El cuadro está en casa de mi amigo Pedro.

sábado, 27 de diciembre de 2008

La viñeta


Éstas son las viñas que plantó mi abuelo Juan junto con su hermano Pepe, ambos hijos de Andrés (de quien recibo parte del nombre). Éste, mi bisabuelo, se cayó de un almendro encima de una cepa, golpeándose en el pecho y muriendo a los pocos días. Parece que yo estaba predestinado a cuidar estas cepas.

El cuadro está ahora en casa de mi amiga Isabel.