Sólo hubo una decisión importante en mi vida. Elegí el pincel y no la azada.
A veces siento que me equivoqué...

jueves, 21 de enero de 2010

Viñología por Haití


Subasto esta obra.
Nunca he estado en Haití.
Se me ocurren pocas cosas que decir... Si acaso, ayudar con algo que sé hacer: pintar.
Un viñedo entre montañas abrasado por el sol. Un paisaje de uno de los sitios más maravillosos que conozco. La única manera de contribuir en algo a toda esta locura que se está padeciendo...
El cuadro es un óleo sobre tela y mide 89 x 130 cm.
Podéis pujar en los comentarios, indicando el nombre y el contacto, o bien enviándome un correo. Si vivís cerca yo personalmente os llevaría el cuadro a casa, (claro, me quedaré a comer, pero pondré el vino...) y si estáis lejos correría a mi cargo los portes.
Lo que se recaude lo donaré a alguna O.N.G. que ande trabajando por la zona, así que enviadme sugerencias.
El precio de salida lo pone mi amigo Sergi, 200€, y su propuesta es Médicos Sin Fronteras.

martes, 19 de enero de 2010

Desilusión, pero no tanto...

Algo olía mal en aquel corcho...


Por suerte Gasparino es un hombre de recursos. Empapado de desilusión, se largó a buscar un sustituto digno, uno que tuviéramos pendiente y precediera al tokaji seis puttonyos que había traído yo para acompañar un poco de gorgonzola. Al ver el Calvario, empecé a olvidar el Gaja, que tanta ilusión nos hacía probar. Este rioja ya lo habíamos catado hacía unos meses, pero nosotros somos de la opinión de que para valorar un vino debes verle el culo a la botella, darle más tiempo, tener una conversación prolongada con la copa y el oxígeno. Resultó en todo momento un vino cremoso y masticable que olia a frambuesa, arándanos y violetas, envolvente como una fina seda dejada caer sobre los párpados amoratados.

jueves, 14 de enero de 2010

Pepe Mendoza



Hace un par de años visitamos la bodega de Enrique Mendoza en Alfàs del Pi. El mismo Enrique andaba por allí subido a su tractor mientras nosotros nos sumábamos a una visita concertada para recorrer la bodega de la mano de una enóloga de Xaló, a la que le dimos la mañana. Los profesores somos los peores alumnos, preguntones y algo boicoteadores. Al final, y desarmada de paciencia, coincidimos en gustos en una pequeña cata que organizó al aire libre y tan amigos...
Cuando ya nos íbamos, conocimos a Pepe Mendoza. Una persona encantadora, apasionada, expresiva y tierna a la vez, un conocedor del campo y de sus viñas, desentrañador de esencias con personalidad mediterránea. Hablamos de unas viñas en la montaña, abancaladas y difíciles, de los labradores de la zona, tozudos y poco dados a los cambios, del turismo sobreexplotado y de la vida en particular.
El otro día me llegó un correo suyo contándome que conoce unos cuantos viñedos con alma y ya me ha metido el gusanillo dentro...

El cuadro está en casa de Rosa.

jueves, 7 de enero de 2010