
Desde que nuestro amigo Jan nos descubrió esta maravillosa orquídea, bajo uno de nuestros márgenes a la entrada de casa, no hago más que pensar en ella y en la singularidad de todas las plantas autóctonas y endémicas. En aquello que las hace tan diferentes y en muchísimos casos, desconocidas e infrautilizadas. Las jaras, los gladiolos, los geranios, todo aquello que se encuentra en nuestras montañas diánicas puede trasladarse a tu jardín, a tus macetas o directamente a tus bancales. Lástima no ser una abeja terrícola para poder polinizar con esta misteriosa y vulnerable especie entre las viñas.
A mi, esta orquídea natural siempre me ha llamado la atención. Cuando la descubrí ya hace años, nunca me imaginé que pudiéramos tener un ejemplar de este tipo en nuestra zona.
ResponderEliminarsaludos
He de dir que és més bonica en la foto que com la vas explicar air. Espectacular.
ResponderEliminarB7s