Un texto de mi mujer para una exposición.
Sólo hubo una decisión importante en mi vida. Elegí el pincel y no la azada.
A veces siento que me equivoqué...
A veces siento que me equivoqué...
lunes, 31 de mayo de 2010
Entre oníric i mitològic...
Multituds de multituds, consecució d'escenes en què éssers humans més que no pas pintura, posen a la manera clàssica els cossos de carn, amb poses incoherents, sense que s'hi observe més relació entre ells que una matèria compartida en diferents plànols producte de la deformació del nervi òptic que els aïlla conceptualment. Entre oníric i mitològic, l'escenografia es repeteix amb la monotonia pròpia del que observem des de fora, des d'on tot resulta massa llunyà; i per tant alié i per això sempre igual. Però la deshumanització de la matèria fa pensar en la bellesa de les coses.

Un texto de mi mujer para una exposición.
Un texto de mi mujer para una exposición.
lunes, 17 de mayo de 2010
Ophrys apifera

Jan tiene una pequeña casa entre las montañas. Una vieja ruina que fue arreglando en sus ratos libres, con un derruido pozo en su jardín donde se cocieron la mayoría de tejas que todavía pueden verse por los alrededores en destartalados tejados. Conserva unas viejas cepas carcomidas por las termitas a la puerta de casa y una multitud de plantas, autóctonas todas ellas.
Escudriñando su jardín me tropecé con esta enorme abellera, una ophrys apifera, muy parecida a la scolopax. Es, en color y forma, la que más se parece a una abeja.
viernes, 14 de mayo de 2010
El paseador
Rebuscando en el ordenador encontré un fragmento de un cuadro que apenas recordaba.
Una argamasa resistente donde la cal sería ese "horror vacui" que amontona personas sin orden, cohesionando la arena de los cuerpos y el agua del espacio que los circunda y vela.

Un viejo cuadro que he recuperado gracias al archivo fotográfico de mi amigo Federico y donde la figura que da título al cuadro no aparece.
Una argamasa resistente donde la cal sería ese "horror vacui" que amontona personas sin orden, cohesionando la arena de los cuerpos y el agua del espacio que los circunda y vela.

Un viejo cuadro que he recuperado gracias al archivo fotográfico de mi amigo Federico y donde la figura que da título al cuadro no aparece.
lunes, 10 de mayo de 2010
Ophrys scolopax
lunes, 3 de mayo de 2010
Desprendimientos
Moscatel.
Desde hace unas semanas, tengo en el ojo izquierdo una coroiditis serosa central, según mi médico. Un líquido subretiniano que parece que se ha salido de su sitio y me ha causado un pequeño desprendimiento de la retina. Dice que él solito se reabsorverá... No es la primera vez que me pasa algo parecido. Hace unos años tuve otro desprendimiento en el otro ojo mucho más grave del que me recuperé con corticoides al cabo de unos meses. Aunque no del todo. La visión nunca ha sido igual. El azul cada ojo lo ve diferente, lo que para uno es cobalto para el otro es casi ultramar. Por suerte, con este nuevo desprendimiento se están equilibrando las cosas, y pese a que veo una mancha grisácea violácea que adelgaza y deforma la imagen, el verde claro parece gris perla y el rojo es mucho más intenso (cosa que me encanta).
Lo malo es que ahora que las cepas están brotando y todo es verde claro, necesito distinguir la salud de esas pequeñas hojas...
Y maldigo mis pequeños, miopes y afamados ojos claros que heredé de mi abuelo.
Syrah.
lunes, 26 de abril de 2010
El sapo, la esquina y el japonés
Bajo una parra entre los mirtos, encontró Laura ayer un par de pequeños y ágiles sapos que me recordaron una poesía...

Dios es la simetría de un sapo
y sus ojos me buscan en la oscuridad
como una serpiente que buscase el corazón de la tiniebla
mientras un japonés atisba en la esquina
en la esquina cruel del poema
en donde las águilas se vuelven para mirar
y no encuentran sino la nada, mi única terrible compañera
la nada que se vuelve para mirar.

...de Leopoldo María Panero.

Dios es la simetría de un sapo
y sus ojos me buscan en la oscuridad
como una serpiente que buscase el corazón de la tiniebla
mientras un japonés atisba en la esquina
en la esquina cruel del poema
en donde las águilas se vuelven para mirar
y no encuentran sino la nada, mi única terrible compañera
la nada que se vuelve para mirar.

...de Leopoldo María Panero.
martes, 20 de abril de 2010
Cristiano supertoscano, la grappa y el Inter.

Cristiano, nuestro anfitrión, llegó casi el último, justo antes de que los treinta y nueve recién estrenados añitos de Quino y sus pastelitos hicieran su aparición con un estupendo blanco bajo el brazo. Tintofino está en el centro de la ciudad, entre calles estrechas, turistas en bici y vecinos que no han nacido allí. Es el encanto del Barrio del Carmen, un lugar poblado de soledades..
Una vez sentados y servido el primer vino empieza la discusión: que si lleva sauvignon blanc, que si le sobra madera...lo de siempre. Se crea en nuestras cenas algo extraño, próximo pero exigente, cercano y rígido a la vez, buscamos el olor y el sabor en estado puro, la esencia del vino, ser certeros y disfrutar de lo que bebemos, flexibles con la sensibilidad del de al lado pero tremendamente estrictos con la nuestra. Todo se hace espeso y gravoso en el segundo y tercer vino, (un Sagrantino di Montefalco), que no acaba de ponernos de acuerdo. El último tinto era un Ornellaia al que Gasparino le tenía ganas, un supertoscano con una composición típica del Médoc bordelés. Un vino grande, clásico y serio, de tanino algo rugoso y acidez perfecta. Un final bastante largo y unos aromas balsámicos que me recordaban a la corteza de la cornicabra y al ciprés.
Acabamos la noche con una grappa que enamoró a Paco.
Curiosamente, Cristiano y yo somos del Inter...

Las fotos son de Paco Ebri.
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