Sólo hubo una decisión importante en mi vida. Elegí el pincel y no la azada.
A veces siento que me equivoqué...

lunes, 17 de junio de 2013

Adaptación...


Rastrear la capacidad de cada viticultor a la hora de cuidar sus cepas es algo fascinante y sumamente divertido. En este pequeño viñedo a 1000 metros de altura, Rafael ha controlado el vigor de una manera casi espontánea. La savia alcanza a la misma velocidad todos los pulgares y la superficie foliar tiende a replegarse sobre sí misma, protegiendo y acariciando los frágiles racimillos con sus pámpanos. La corona verde amarillenta que forman muchas de esas cepas transmite una sensación maternal y a la vez térmica. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario