Sólo hubo una decisión importante en mi vida. Elegí el pincel y no la azada.
A veces siento que me equivoqué...

martes, 31 de marzo de 2015

Jugando...


Mi hijo me ayuda en los inicios de algunos paisajes. Acaba casi siempre enfadándose con el verde y llenándolo todo de amarillo, empastrando color por puro placer, deleitándose con el sonido rugoso del pincel sobre la tela. Pinta incluso en la paleta, parece como si para él todo fuera igual de importante. No prepara un tono, no lo busca, no pinta piedras ni nubes, simplemente desliza la mano sobre el lienzo como si estuviera jugando mientras sostiene una pequeña brocha a modo de cuchillo...

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