Sólo hubo una decisión importante en mi vida. Elegí el pincel y no la azada.
A veces siento que me equivoqué...

miércoles, 12 de febrero de 2014

La locura


Mi amigo Albert me preguntó una vez: Juan, ¿a ti te gusta? y acto seguido empezó la locura...
Desde entonces, siempre que algo me apasiona cuento con él, me ayuda a plantar barbados, con los cuadros, la pintura, la vida e incluso tenemos una casa a medias en el desierto marroquí. Es un tipo pragmático, resolutivo (sobretodo en los aviones), decidido, sensato, seguro y lo suficientemente loco como para ser mi amigo...


domingo, 2 de febrero de 2014

Podar no es cortar sarmientos


Ya en el campo, el Nini veía negrear los sarmientos entre los terrones y cada vez le producían la impresión de algo vivo y doliente. El abuelo Abundio cortaba, empero, sin compasión y según saltaban las ramas inútiles y por encima de su hombro le aleccionaba:
-Podar no es cortar sarmientos, ¿oyes?
-Sí, abuelo.
-Cada cepa tiene su poda, ¿oyes?
-Sí, abuelo.
-Un majuelo de verdejo de 30 años llevará dos varas de empalmes, dos nuevas, dos o tres calzadas y dos o tres pulgares, ¿oyes?
-Sí, abuelo.
-Con el jerez o el tinto no lo harías así. Con el jerez o el tinto dejarías dos varas pulgares, dos yemas y un sacavinos, ¿oyes?
-Sí, abuelo.
Al concluir cada cepa el viejo enterraba cuidadosamente las ramas cortadas al pie del sarmiento para que le sirviera de abono. El niño se complacía en la obra de su abuelo e imaginaba que su obsesión por la higiene le venía del oficio; de tanto aligerar las parras de todo lo sucio, inútil o superfluo.

Miguel Delibes "Las ratas"

lunes, 27 de enero de 2014

Densidad



Cuando la encuentro en un viñedo es intraducible. Pinceladas amontonadas que anulan la profundidad convierten el paisaje en algo envasado al vacío, en un lugar irrespirable, carente hasta en el cielo, de oxígeno. Sin puntos muertos, global e integrado, terroir en estado puro. Todo se funde hasta lo abstracto, se diluye en la realidad...

lunes, 20 de enero de 2014

Movimiento


Toni también es un apasionado de los portainjertos, de las variedades de Mallorca, de su estudio y recuperación. Concibe el viñedo no como un todo pero si como algo cultural: su cultura. Todo aquí es integrado y a la vez clásico, sus plantas y frutales autóctonos que rodean su casa y bodega, su orientación, las rosas del camino. Nada se deja al azar pero se juega con él.
Fueron dos horas y media eléctricas, por momentos tenía una extraña sensación de irrealidad provocada por un agitado e intenso movimiento debido no sé muy bien a qué...

lunes, 13 de enero de 2014

Cos d'Estournel 2001


La última maravilla que he probado en palabras de mi colega de catas:

Precioso color, rubí oscuro con ribete que va tirando a anaranjado. En nariz es fino, complejo. Frutas rojas en confitura, piel de ante, hoja de habano, pimienta negra, clavo, especias orientales. Creo que es un vino "masculino". De entrada suave en boca, resulta redondo, aunque seco y todavía potente, para terminar con un tanino goloso y maravillosamente largo (hasta el día siguiente...). Un vino de reflexión, sutil y complejo, para verdaderos aficionados. Cuando tienes la suerte de cruzarte con uno de estos, el amor al vino se renueva y refuerza. 

Coincidimos en casi todo salvo lo de la reflexión, mientras él reflexionaba yo me lo iba bebiendo...

domingo, 5 de enero de 2014

Nespras


Estoy enamorado de estas pequeñas frutas astringentes y tremendamente tánicas, aromáticas y con cantidad de cítrico, tartárico y málico.
Por suerte, un tío mío tiene un maravilloso nesprer vora un márgen, mediano y oscuro, ahora ya desnudo con sólo los frutos colgando, maduros y misteriosos. Es de las últimas frutas que puedes encontrar en el campo. Su piel es anaranjada, siena, rojo inglés y brillante, tentadora, antigua y muy sexual.
Mi padre utilizaba la expresión " te vaig a pegar una nespra" siempre que hacíamos alguna maldad, nunca supe por qué hasta que probé su carne dura, compacta y áspera como un golpe seco y veloz...

lunes, 23 de diciembre de 2013

Montrachet


Una maravilla de trece años con una nariz joven, hermosa, tropical y venteada fue posándose poco a poco suavemente por todo el anticuario de Quino. Como una hoja seca que cae y se levanta a la deriva entre tallas y lienzos, urnas y cristales, como un espíritu alado entre blancas conchas rotas y papeles amarillos, desordenados. Conté, panecillos, ahumados, una armonía absoluta y un vino que se iba imponiendo, marcando a fuego en nuestras cabezas y corazones.
Todo parecía en orden. Todo estaba quieto. Una cosa después de la otra y detrás, tierra quemada. Lo arrastró todo, los quesos, el paisaje, el oporto... Nada fue, será, como antes.